Impresión 3D: de la mano del deporte y de los seres humanos

Por: Marcela Torres
Coordinadora de Marketing y comunicaciones

La aparición de las impresiones en 3D, ha cambiado de manera indiscutible al mundo, así como a muchos de los procesos de producción tradicionales; estos ya no están bajo los mismos estándares que conocíamos hasta hace algunos años y ningún área industrial se está quedando afuera en materia tecnológica, aun cuando a su vez se busca reutilizar materiales para ayudar con la conservación del planeta.

La impresión 3D, también conocida como ”fabricación aditiva”, se ha convertido en una manera de revolucionar el mercado, y aún más, en un medio para concretar ideas que ayudan a mejorar el mundo con la creación de productos superiores, cada vez más eficientes.

El sector industrial deportivo se ha destacado por estar en continua actualización, por tanto, se está beneficiando de manera constante de las ventajas que la tecnología aporta en esta época; ventajas que le dan una considerable reducción de costos y tiempos de manufacturación, e incluso en personalización.

En lo que se refiere a la personalización, el uso de la tecnología de impresión 3D en la industria deportiva, tiene por destacar varias cosas, por poner un ejemplo, los fabricantes de calzado; ellos han logrado ajustar sus productos mejorando el agarre del calzado, además de poderle dar a cada par de tenis o de zapatillas, plantillas mucho más resistentes.

Gerardo Blake, quien hace reseñas para Fitforbeach, comenta que la impresión 3D de implementos deportivos, va desde el calzado hasta la creación de prótesis como se pudo apreciar en los Juegos Paralímpicos.

En los Juegos, se notó un alto rendimiento de las prótesis y sillas de ruedas fabricadas con policarbonato, estas brindaban a los competidores mayor ligereza, comodidad y facilidad de desplazamiento, por lo que podríamos decir que la producción industrial en 3D, es una propuesta que complementa favorablemente la producción en masa.

Este tipo de desarrollo industrial en el deporte ha traído muchas ventajas, siendo una de ellas la exclusividad, ya que, al ser fabricadas con especificaciones únicas, se adaptan de manera perfecta a las condiciones del deportista, mejorando su salud y comodidad.

El ciclismo es uno de los deportes que se ha apropiado del uso de la tecnología de impresión 3D. Otro ejemplo que podemos dar, es cuando en el año 2015, Bradley Wiggins fue pionero en equiparse con un manillar de titanio impreso en 3D, totalmente personalizado; esto ayudó a que su equipo fuera adaptando las características al tamaño, peso y posición, logrando que Wiggins superara su propia marca de distancia en más de 60 minutos.

Esta manera de fabricar implementos deportivos no solo ayuda a los deportistas a mejorar su rendimiento, además, la impresión 3D se ha convertido en una herramienta eficiente para reducir el impacto de la contaminación en el planeta. En Francia, existe una startup cuyo nombre es Wyve, esta se dedica a la fabricación de tablas de surf con modelos únicos, haciendo uso de residuos plásticos para su fabricación.

Para Wyve, estos materiales no solo le han permitido hacer uso de materiales reciclados, sino que ha aportado una resistencia superior a sus productos.

Más allá del Deporte

En Nueva Jersey, Estados Unidos, Sammy Salvano, un adolescente de apenas 14 años, utilizó su conocimiento y una impresora de 3D, para fabricar una prótesis a su amigo Ewan Kirby, a quien le faltaban varios dedos de una mano.

Esta genial idea no solo fue totalmente funcional, sino que redujo los costos de adquisición de una prótesis a su amigo, cuyo valor en el mercado oscila entre los 3 mil y 30 dólares.

La aparición de esta tecnología ha revolucionado la manera tradicional en la que se hacen las prótesis, logrando modelos ajustables a cada persona y bajando considerablemente los costos. Por ejemplo, la empresa e-Nable, logró desarrollar prótesis de manos y brazos que no superan el valor de los 50 dólares. Algo más asequible para muchas personas.

Para 2019, este tipo de impresión permitió la realización de ensayos clínicos para la fabricación de brazos mioeléctricos, tecnología que permite hacer uso de la flexión de los músculos en la parte restante del brazo; estos movimientos son detectados por cables unidos a la piel, logrando el funcionamiento de la extremidad.

Estas prótesis tienen un valor aproximado a los mil dólares, muy por debajo del costo comercial que supera los diez mil. Pero la impresión 3D no solo se limita a estas prótesis; también se está trabajando en imprimir desde partes del rostro para reconstrucciones faciales, hasta órganos vitales como el corazón, el hígado, los pulmones y riñones.

Así, poco a poco los avances tecnológicos aportan a mejorar la calidad de vida de muchas personas que por situaciones de la vida perdieron partes de su cuerpo. ¡En hora buena y bienvenido todo lo que llegue a aportar a las personas!

Fuente:

geekno.com

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